El dentista Norm Patterson y su esposa Sue se prejubilaron para trasladarse a Berlín en el año 2001 y dedicarse a discipular a ejecutivos. De recién casados habían servido con Ágape en África y adquirido muchas aptitudes al respecto. Cuando empezaron a trabajar con ejecutivos en Berlín, se dieron cuenta de la necesidad de fortalecer los matrimonios cristianos. Así que en el año 2001 organizaron una Conferencia dirigida a las personas con quienes trabajaban. Fue tan bien que la gente pidió que se organizara otra para invitar a sus amigos.
Con el tiempo se creó el ministerio de la Familia en Alemania. Pero el alemán de Norm y Sue no era lo suficientemente bueno como para poder dar mensajes, tenían que valerse de traductores. Su oración, naturalmente, era que Dios levantara a una pareja alemana para dirigir este ministerio.
Una de las parejas que asistieron a la primera conferencia de matrimonios fue Helge y Birgit Sych. Ambos habían participado hacía unos años en el ministerio de campus en Berlín. Ahora Helge trabaja en IBM y Birgit es maestra; Dios les ha dado 7 hijos.
“Durante cuatro años, me pasaba la semana trabajando, a menudo de viaje a otros países, y volvía a casa el fin de semana. Pero el matrimonio nos iba bien.” Luego Helge dejó de viajar tanto, pero empezó a servir de anciano en la iglesia, mientras Brigit se implicaba en el ministerio de Desayunos para Mujeres. Aunque su matrimonio era fuerte, querían algo más.
Entonces asistieron al primer seminario para matrimonios de Norm y Sue. Les gustó el material, lo encontraron útil. Birgit lo tradujo al alemán y ambos se ofrecieron voluntarios como conferenciantes para futuros seminarios. El pasado año se comprometieron como líderes del ministerio de la familia en Alemania y dedican el 20% de su tiempo al mismo.

FamilyLife marriage weekends give couples a chance to talk deeply with each other about their marriage.
La parte de la conferencia de la familia que a Helge y Brigit les resulta más especial es la aplicación práctica. “La gente no suele tener conversaciones profundas con su pareja” dice Helge. “En cambio, en las conferencias te ves obligado a hablar de cosas muy importantes. A la gente les gusta tanto que quieren que sus amigos y colegas también tengan la oportunidad de experimentarlo.”
Después de cada conferencia, los Sych reciben dos o tres invitaciones a organizar más conferencias en otras ciudades. Por eso han decicido que tiene que haber un mínimo de 10 parejas apuntadas en una ciudad para que se haga allí una conferencia. “¡No tenemos tanto tiempo!” dice Helge riendo. “Acordamos con nuestros hijos que solo haríamos cuatro conferencia s al año, pero estamos teniendo ¡entre seis y ocho! Buscamos más conferenciantes.”



